Otro gol y más popularidad
Otro gol y más popularidad
Juveniles

Otro gol y más popularidad

Lizandro Samuel
2014-03-22 21:20:42
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Venezuela venció 1-0 a italia

“Es una decisión que ya conversé con mis padres, mi futuro está dentro de una cancha de fútbol”.

Deyna Castellanos muestra la misma seguridad al momento de definir. Cada pelota cercana al área rival que se encuentre entre sus pies eleva expectativas en millones de venezolanos. “Deyna, Deyna, Deyna”, se emocionan los narradores cuando la ven transitar, balón controlado, rumbo al arco. “¡Deyyynaaaa!”, alargan su nombre, como suspirando luego de una ocasión fallida; como aclarando la garganta a sabiendas de que pronto pudiese venir un gol.

Fue así como tras un pase de Zambrano, otra vez, encontró la manera de encorar la garganta de cuanto venezolano estaba pendiente del enfrentamiento contra Italia y de las proezas de esta selección femenina.

Deyna y gol. Como si las tres palabras obligatoriamente debieran ir juntas: Deyna, y, gol.

Beso al escudo de la camiseta frente a la cámara. Figura de corazón con los dedos. Mueca de complicidad con la madre quien se encontraba en la tribuna. Cabeza erguida y sonriente, como un avestruz orgullosa; definitivamente negada a ocultar su testa en la tierra. No tendría motivos más allá de cierto grado de pudor: su popularidad crece como inyectada con esteroides de buen fútbol.

 Único gol del partido. Venezuela, ya con el pase asegurado a cuartos de final antes de su tercera victoria, cierra su paso por la fase de grupos de forma invicta, con ocho goles a favor y ninguno en contra; todo esto más una victoria frente a la histórica Italia, algo que pronunciado en voz alta, mientras se habla de fútbol mayor profesional masculino, sonaría a pura ficción literata. Nada de eso. Hoy por hoy, la Vinotinto sub 17 femenina se muestra como un equipo competitivo: con herramientas solidas y notables baches –los defectos no son pocos–; un equipo que despierta utopías, engaña de triunfalismo y enferma de mentiras estilo “el fútbol femenino ha crecido”. Más allá de eso, tras la victoria, Deyna fue a abrasarse con su madre, como quien respeta sus origines; luego, el abrazo fue grupal: toda la selección se arrodilló en una esquina, unida, armónica, convencida de sus posibilidades. Se respira madurez competitiva dentro de los pueriles rostros femeninos aún marcados por cierto dejo de niñez.

El próximo 27 de marzo los cuartos de final invitaran a consolidar una historia que desde hoy tiene final feliz, un recuerdo grato por fútbol y victorias, ahí, al lado de la selección de Richard Páez, la sub 20 mundialista y el equipo que jugara la Copa América Argentina 2011. Ahí, en donde perduran esos equipos que han sembrado alegrías en un fútbol que destaca por mediocre y por mentiroso: con tan buenas jugadoras, con un equipo tan bien formado, y con un entrenador tan capacitado, cualquiera pensaría que nuestro fútbol femenino es un diamante. Y no estaría lejos de la realidad tal aseveración, pero es un diamante en estado de carbón y bien, bien, bien lleno de espeso fango.

Que las victorias, en vez de hacernos olvidar, nos inviten a la reflexión.